Los audiolibros son la salvación de los lectores empedernidos y es que esta afición es muy sacrificada. No es por el tiempo que requiere, que también, sino por la calidad de ese tiempo disponible.

Cuando se llega a la edad adulta uno se da cuenta que no es lo mismo tener una hora libre con cuarenta años que cuando se tenían veinte.

Es posible tener una hora después de comer o por la noche pero esa hora no cunde igual según lo que queramos hacer con ella.

Si yo ahora me pongo a leer después de comer porque tengo una hora libre hay un elevado número de probabilidades de que me quede dormido, cosa que con veinte años lo consideraría impensable.

Audiolibros, la salvación
unsplash-logoLena Kudryavtseva

Y no ya solo el tener más o menos tiempo libre, sino que las obligaciones son mucho mayores y cuando se tiene una hora libre siempre hay otras obligaciones que se han ido aplazando a cuando se tenga tiempo libre y tienen prioridad sobre nuestro disfrute personal.

Por eso, por lo menos para mí, los audiolibros son la salvación de los lectores. No necesariamente deben ser audiolibros como tal sino aplicaciones como Voice Dream que utilizan bibliotecas de voces grabadas por profesionales para poder leer los archivos que nosotros añadamos a la biblioteca.

Ahora puedo usar los trayectos cotidianos al trabajo, o mientras hago deporte u otras tareas cotidianas para poder escuchar los libros que me interese.

No nos engañemos, está claro que no es lo mismo ponerse cómodo en nuestro rincón de lectura favorito de nuestra casa y disfrutad pasando las páginas e imaginándonos lo que estamos leyendo. Pero como dice el refrán: «a falta de pan buenas son tortas».

Además hay otra ventaja añadida a este avance tecnológico y son los libros técnicos.

Si se hace difícil leer una novela imaginad tener que leer un libro de un tema técnico. Si las probabilidades de quedarme dormido con la novela eran altas y en este caso pasan a ser superiores al cien por cien.

Ahora puedo ir escuchando un libro técnico mientras hago otras cosas. Si llego a un punto interesante me añado una nota o marca para revisar esa parte más tarde.

Está claro que no me entero de todo, pero puedo escucharlo varias veces durante la semana.

De éste modo ya me suena el tema y requiere mucho menos tiempo cuando debo ponerme con él a revisar lo más importante.

Cada año me he empeñado en comprarme un par de libros en formato físico. Me encantaría poder sentarme a leerlos con calma. Por desgracia aún no he podido leerme ninguno de ellos.

Y con los audiolibros si puedo leer, o mejor dicho escuchar, varios libros cada mes.

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