Que los sistemas de mensajería y redes sociales están llenos de bulos no es nada nuevo, ya existían incluso desde antes de que internet se hubiera convertido en un estándar, y con su llegada comenzaron en las cadenas de correos electrónicos. 

Lo único que ha cambiado es que ahora los sufrimos todos y, por extraño que parezca, se sabe que lo son pero aún así se siguen enviando de forma masiva.

Reconozco que he cometido el pecado de intentar enseñar a la gente que es una noticia falsa; invertía mi tiempo en buscar la noticia real y se la enviaba para que vieran que estaban enviando a todos sus contactos una noticia falsa.

Tras ver que seguían enviándome noticias les expliqué que en lugar de fiarse de una captura de pantalla o un texto reenviado que solo enviasen el enlace a un medio de comunicación conocido. De esta forma, ingenuo de mí, pensé que cesarían los envíos masivos de este tipo de cadenas.

Ni tan siquiera la limitación que impuso WhatsApp para que no pudiese enviarse a más de diez contactos los frenó. Aquí es cuando alguno dirá «pues no uses WhatsApp, utiliza telegram»… Si, ya, ya…bienvenidos al mundo real.

Este problema era más o menos llevadero, pero con el problema del coronavirus se dispararon este tipo de cadenas y no paraban de enviar información falsa, bulos, medias verdades y con un tema tan serio como ese no pude menos que dar varios toques de atención.

Por supuesto lo hice explicando que es un tema serio, que hay que tener cuidado con lo que se envía, incidí en enviar solo enlaces de sitios confirmados… Y como ya imaginaréis no sirvió de nada, bueno sí, de que me llamaran pesado y dejasen de enviarme. No es el resultado que me hubiera gustado obtener pero también me sirve.

No entiendo que obsesión tiene la gente con enviar cualquier chorrada que les envíen a todos sus contactos, os prometo que no. En realidad no entiendo que necesidad tiene cualquier persona de enviar nada a todos sus contactos.

También me costó más de una discusión que algún compañero del trabajo me enviaste todos los días infinidad de fotos porno… Si yo envío algo a una persona es porque considero que puede resultarle interesante, está relacionado con alguna conversación que hemos tenido o es alguien cercano con el que se tiene un trato frecuente. 

Pero de ahí a coger cualquier video/noticia chorra y enviarla de forma compulsiva a toda mi lista de contactos hay un abismo. Y lo preocupante es que parece ser que el raro soy yo por no hacerlo.

Además verificar si una noticia es verdadera o no se tarda escasos segundos en verificarla. Resumes en cuatro o cinco palabras lo que te están enviando y lo buscas en google ¿aparece? Es cierto ¿no? Es falso ¿sencillo verdad? Y si es cierto copias el enlace de la noticia y lo envías ¿tan complicado es de entender? Pues parece que sí.

Pero aún fue a peor la cosa, porque me enviaban algo para que yo lo verificara y les dijera si era cierto o no ¿en serio? Y tras explicarles que por defecto todo era mentira comenzó otra discusión estúpida.

¿Pensáis que ahí terminó la cosa? Pues como imaginaréis no, pasaron a enviarme la misma mierda y decirme «yo te lo paso tal cual me lo han enviado a mí, si quieres lo verificas».

¿En serio? Y en ese punto ¿qué tengo que hacer? ¿Reírme? ¿Llorar? Vuelta a la casilla de salida; no se puede enviar información, contribuyes a que la gente no se entere de nada, incluso puedes ocasionar que alguien tenga un problema, vas a fomentar la histeria colectiva y que todos se lancen a los supermercados, centros de salud…. Vamos a resumirlo en una frase, si con lo que envías no sumas entonces estás restando.

Y ahora viene el colofón, la puntilla «que a ti no te sirva no significa que no haya personas a las que no le sea útil esa información». Y si lo pensáis no, no estaban bromeando.

¿A quién puede serle de utilidad una información falsa? Si de veinte cadenas te he demostrado que esas veinte son falsas ¿qué utilidad puede tener para a alguien leer esa información?

De todo esto que os he contado podemos quedarnos con dos conclusiones claras. Es inútil intentar buscar una explicación lógica a por qué la gente hace lo que hace.

Y segunda, yo soy gilipollas por perder «y aquí si fue una pérdida, no una inversión» mi tiempo en intentar enseñar al que no quiere aprender.

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