Si queremos hablar de cine hay actores, directores o películas que es imprescindible mencionar. Un ejemplo son los irrepetibles hermanos Marx, un grupo icónico que no ya es que marcasen una época  es que han marcado varias generaciones y a día de hoy siguen siendo geniales e irrepetibles.

Por este motivo consideré necesario que mi hija conociese a estos singulares hermanos; lo curioso es que la inspiración me surgió cuando mi hija me pidió ver películas de Charlie Chaplin, que me pareció demasiado pasar al cine mudo sin hacer una transición.

El lenguaje es muy distinto en el cine mudo y los hermanos Marx hacen una mezcla muy curiosa de diálogos sin sentido junto a un lenguaje visual muy importante. Mención especial al genial Harpo que hace de mudo y pese a ello es uno de los personajes con más peso en pantalla.

Recordemos que son películas que tienen más de ochenta años y, sin embargo, siguen haciendo reír tanto a adultos como a pequeños.

Para esta iniciación en el cine clásico elegí la llamada trilogía de oro de los hermanos Marx, que son sus mejores películas: Un día en las carreras, Sopa de ganso y Una noche en la ópera.

Con estas tres películas se capta toda la esencia de sus películas. Personas humildes, con poco dinero pero un gran corazón y que siempre miran el lado positivo de las cosas.

Gente que quiere cambiar su situación, ridiculizando a los ricos y poderosos y quedando por encima de ellos gracias a su ingenio.

Unas películas que, estoy seguro, nunca pasarán de moda. Lo único que me da pena es que no estén en los catálogos de los principales servicios de streaming con una buena calidad.

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