Un problema que tenemos a día de hoy es el de la inmediatez, se puede pensar que es algo bueno que lo es, pero como suele decirse es un arma de doble filo.

Tengo una idea, saco el teléfono y grabo un podcast sobre ella. O la resumo en un par de tuits y lo publico o si me vuelvo loco incluso puedo escribir doscientas o trescientas palabras en mi blog.

Inmediatez, he tenido una idea y la he vomitado en el acto. Puede que alguien la comente, me dé su opinión… pero en unas horas está muerta.

Otra opción sería apuntarnos la idea, escribir unas frases sobre porque nos ha llamado la atención, dejarla enfriar y retomarla al día siguiente, hacernos preguntas en torno a ella, buscar puntos débiles, inconvenientes o alternativas a esa idea.

En lugar de un artículo de un par de cientos de palabras puedo salir algo más extenso y que ayude a otras personas. Pero eso requiere tiempo y esfuerzo y a día de hoy se busca la inmediatez.

Esto no es solo para nosotros, meros aficionados, el periodismo a día de hoy da pena….

Claro está que esto no es aplicable para todo, hay ideas que no pasan de ahí, de ser un mero pensamiento al viento pero debemos analizarlas para saber distinguir entre unas y otras.

Y esto es aplicable a todo. Sin ir más lejos ayer quería grabar un tutoríal, me preparé y lo grabé.

Expliqué todo lo que quería explicar, pero duraba treinta y cinco minutos una vez ya editado ¿hace falta tanto tiempo para explicar eso? Desde luego que no.

Después de escucharlo yo un par de veces noto que uso no ya palabras de más, sino frases de más. Repito en exceso y ojo, en exceso, porque repetir alguna parte si es importante para recalcar la importancia de una determinada acción.

Y esto es por culpa de la inmediatez. Si ya he grabado el tutoríal y he explicado lo que quería se publica y a correr.

Lo siento, pero no es así ¿lo qué tenías en tu mente se parece a lo que has terminado haciendo? ¿Consideras qué puedes hacerlo mejor? ¿El audio y el video es de la calidad adecuada? ¿Estás orgulloso de lo que has creado?

Estas cuatro simples preguntas te pueden ayudar mucho a saber si debes publicar lo que has creado o si merece la pena darle una vuelta.

Pero por favor… sed sinceros al responderlas. Engañarnos a nosotros mismos es lo peor que podemos hacer porque publicaremos mucho y no veremos ninguna evolución ni en nuestra calidad ni en la repercusión de lo que hagamos.

Sed demasiado críticos tampoco nos ayudará, no os paséis. Tan solo haceros esas preguntas y respondeos con sinceridad. 

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