Cuando no conocemos a una persona nos fijamos en su aspecto para intentar obtener información.

Su ropa, forma de caminar, peinado, expresión, accesorios… Nos aportan una gran cantidad de información sobre esa persona y la extraemos en segundos de forma automática.

Esta habilidad debe llevarse al extremo cuando se trata de una obra audiovisual; da igual que sea una obra de teatro escolar o una superproducción de Hollywood, los personajes deben transmitir sin necesidad de decir una sola palabra.

Del mismo modo que cada personaje tiene su particular forma de hablar y expresarse también lo tiene de vestirse. De forma inconsciente cuando vemos a una persona vestida de una determinada forma imaginamos como debe expresarse y si lo hace de un modo muy distinto al esperado salta una alarma en nuestro cerebro; todo está unido.

No podemos imaginarnos en una serie que trate la vida de unos cirujanos que su jefe hable como un pandillero, ni que un camello de los bajos fondos se exprese como si fuese un filósofo… Salvo que se construya en torno a ese personaje una historia que haga verosímil que así sea.

Y esa es la dura labor de un diseñador de vestuario, empaparse del trasfondo e historia que se quiere contar. De dónde viene y hacia dónde va cada personaje y crearles un contexto y trasfondo para que su ropa encaje a la perfección  con su personalidad.

Un trabajo mucho más complejo de lo que pudiera parecer en un primer momento, incluso aunque la película esté ambientada en nuestra época… No imaginemos ya si es una época pasada. 

Tan solo tienen un respiro cuando se trata de un universo imaginario.

De todo esto hablamos con Alberto Valcarcel,  diseñador de vestuario entre otras muchas, de  películas como: Super López o Paradise Hills.

Una charla muy amena y divertida donde vamos profundizando poco a poco en este apasionante mundo.

Como siempre, espero que os resulte interesante y nos dejéis vuestros comentarios.

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