El ser humano siempre busca (o debería buscar) mejorar. Independientemente del ámbito que sea porque de forma indirecta va a repercutir en otras facetas y a título personal os digo que un aspecto que solemos tener muy abandonado es el de escribir y uno de los que más ventajas nos puede aportar.

 Podemos estar escribiendo un artículo, relato o tan solo esbozando una serie de ideas que nos ayuden a afianzar las bases de un proyecto mayor. Una vez terminado si procedemos a leerlo alguna cosa cambiaremos, pero si lo leemos en voz alta nos damos cuenta de muchos más errores: frases que no tienen sentido, pausas indebidas… Pero si además de leerlo en voz alta nos grabásemos las ventajas serían mucho mayores.

Al leer un texto «para nosotros» de forma inconsciente somos más permisivos con los «pequeños fallos» de un texto, será porque a fin de cuentas nosotros «sabemos lo que queremos decir». Sin embargo al leerlo en voz alta esos mismos fallos con los que antes hemos sido permisivos ahora nos molestan. Incluso antes de pronunciarlo en voz alta nuestro cerebro ya nos dice: «aquí algo no cuadra».

Y si nos escuchamos leyendo el texto los beneficios van más allá de detectar pequeños matices.

Pero vayamos por partes, al leer el texto en voz alta añadimos un nuevo filtro de calidad a nuestras creaciones; nos ayuda a saber en el acto si alguna palabra o frase no queda bien y arreglarlo sin mucho esfuerzo.

Puede que no se vean claros los beneficios que nos aporta y creo que merece la pena detenernos un momento en este aspecto. En primer lugar debemos tener en cuenta lo sencillo que resulta a día de hoy realizar esta tarea, tanto con el móvil como con el ordenador. Digo esto porque es posible que muchos utilicen un atajo, en Mac podemos usar Siri para que nos lea un texto y en Windows Cortana; pero no es lo mismo, lo ideal es que seamos nosotros los que lo leamos.

Si escuchamos nuestra propia voz en primer lugar ganaremos confianza, a todos nos ha pasado el escucharnos y decir: «esa no es mi voz», lo cual por otro lado es cierto. La ciencia nos da la razón, nosotros escuchamos nuestra voz de forma diferente a como la oyen el resto de personas, pero eso es otro tema.

De forma inconsciente nos iremos corrigiendo mentalmente según váyanos leyendo, en muchas ocasiones incluso antes de pronunciar la palabra ya sabemos que lo siguiente que vamos a decir no encaja. Cuando estamos escribiendo el proceso es similar, ordenamos las ideas en la cabeza y de ahí surgen las palabras que terminamos plasmando en texto.

Si adoptamos el hábito de leer en voz alta y corregirnos implementaremos este proceso de forma involuntaria a nuestro hábito de escritura y, a la larga, lo tendremos tan interiorizado que deberemos tocar muy poco nuestros textos; ya nos habremos corregido mientras lo escribíamos.

De forma indirecta esto nos va a ayudar tanto ordenar mejor las ideas a la hora de preparar un proyecto nuevo y, por supuesto, si queremos escribir un texto; porque desde el momento en que decidamos que queremos escribirlo nuestro cerebro ya estará «en segundo plano» dándole vueltas antes de que nuestros dedos comiencen a pulsar las teclas.

Hay muchos escritores y periodistas que al terminar de escribir ese texto ya está listo para publicarse. Por supuesto que esas personas tienen un don especial, pero ese don ha sido pulido con incontables horas de práctica y, sobre todo, analizar sus textos.

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