Extraños en un tren está sin lugar a dudas en el top de mejores películas del maestro del suspense Hitchcock.

A nivel de dirección, elección de planos, juego de cámaras para narrar sin necesidad de decir una sola palabra es, sin lugar a dudas, una película que todo apasionado del cine debe ver.

Sin embargo es una película que cojea. Le falta algo y no sabría decir muy bien que es.

A lo largo de toda la película noto pequeños detalles que fallan y, quizá, sea la unión de todos ellos los que me de la sensación de que ha envejecido mal la película.

En primer lugar nos cuesta empatizar con el protagonista, tiene todo el rato la misma expresión y parece que no sabe ni donde está. En este aspecto se puede decir sin lugar a dudas que «el villano» se lo come con patatas, lo cual no es malo.

Pero no podemos comprender al villano, le falta desarrollo de personaje, nos falta su motivación. Esto seguramente se debería a la censura de la época porque esta película está basada en una novela y dicho personaje era gay.

Ahí su motivación estaba clara, odiaba a su padre porque lo sabía y no lo admitía, además estaba enamorado del protagonista y todo esto no lo pueden plasmar en la película.

De hecho hay dos versiones de esta película, una que se estrenó en Estados Unidos y otra en Inglaterra. Esa carencia de motivación se nota.

El peso de la película recae entonces en la tensión, en los juegos de cámara, los planos y en ese aspecto Hitchcock lo hizo muy bien.

Desde la presentación de la película en la que solo se muestran los pies de la gente caminando para indicar que pueden ser dos personas cualquiera. Los cruces de vías del tren para simbolizar que puedes unirte o separarte en cualquier momento.

Hasta el final de la película donde el partido de tenis se alarga lo indecible mientras el villano debe recuperar el mechero perdido… Son escenas en las que no sucede «nada» pero se genera una tensión brutal a la espera de ver que sucede a continuación.

En definitiva, una película que todo aficionado al cine debe ver, pero que actualmente no podemos dejar de pensar que «le falta algo».

De todo esto y más hablamos en el episodio del podcast «Charlemos de cine». Espero que os resulte interesante.

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