Es frecuente escuchar la expresión que una película ha envejecido mal. Por regla general esto suele emplearse porque los efectos especiales se «notan cutres».

Por supuesto este no es el único motivo, hoy vamos a analizar un clásico de Cary Grant, afamado actor polifacético que es un sello de calidad.

El principal problema con estas películas es la moralidad que quieren transmitir, fiel reflejo de su época. Es curioso porque lo que en esa época se podía considerar rupturista y moderno a día de hoy lo vemos como algo retrógrado: La magia del cine.

En ese aspecto Historias de Filadelfia es un ejemplo perfecto de este cambio de mentalidad en la sociedad. 

En la película, en su guion original, se pretende criticar los aires de superioridad de la clase alta burguesa. Como  que las damas de alta cuna miran por encima del hombro al resto de personas que carecen de sus privilegios y como deben madurar y dejar de ser unas niñas consentidas para empatizar y comprender las debilidades del resto de personas.

Durante la película se muestran los defectos de su padre y su ex marido. Ambos la acusan a ella de haber cometido esos pecados porque ella no supo apoyarlos, tan solo criticarlos.

La historia gira en torno a la protagonista y su ex marido como eje central de la historia. Se añaden dos periodistas para poder destapar los trapos sucios y obligar a la pareja a actuar y poco a poco van floreciendo los detalles oscuros de su familia y porque la culpan a ella.

En un principio la historia era sobre la madurez, una crítica a la clase alta y sus aires de superioridad…

Pero a día de hoy es una película cargada de machismo, sumisión, hipocresía y desprecio a la clase proletaria; no comprendo como en su día no levantó ampollas porque el lugar en el que deja a los trabajadores que llegan a triunfar no es muy bueno la verdad.

En definitiva, como película no está mal; si la vemos para pasar el rato… Pero como nos paremos a analizar lo que dicen y que es lo que quieren decir no tiene por donde cogerse.

En cualquier caso os aconsejo que escuchéis el podcast que grabo con mi hija, seguro que no os decepciona y pasaréis un buen rato.

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