La investigación científica es uno de los pilares clave de nuestra sociedad y de la evolución humana; y pese a ello un campo no solo desconocido sino muchas veces menospreciado.

Es muy común escuchar frases del tipo «la gente muriéndose de hambre y aquí tirando millones en chorradas», por poner un ejemplo general que seguro todos hemos escuchado e incluso dicho en más de una ocasión.

El gran problema que tiene la investigación científica es que, en la mayoría de ocasiones, no se sabe para que se está investigando algo en particular. Pero aclaremos éste punto porque sobre él se sustenta todo.

Investigación científica con Igor García

Un científico se hace una pregunta e intenta responderla. En el proceso va compartiendo sus avances y fracasos para que el resto de la comunidad científica sea partícipe de ello. Es posible que esos datos ayuden a otro que está en una investigación similar, o incluso le pueda ayudar porque ya investigó eso desde otro punto de vista.

Pero no lo hacen con ningún motivo práctico, la investigación científica lo que busca es conocimiento, esa es su base inicial. Todos los descubrimientos que se hacen luego son liberados, pero en un principio el científico no buscaba ninguna utilidad inicial.

Son los gobiernos o empresas privadas los que buscan utilidad a esos descubrimientos.

gracias a esos descubrimientos pueden diseñar nuevos productos o mejorar los ya existentes. Gracias a ello, por ejemplo, se tienen nuevas formas de obtener la energía de forma más limpia, mejores formas de conservar los alimentos, miniaturización en los componentes electrónicos…

Pero sobre todo, el mayor problema de la investigación científica es que es muy cara. Por eso fue un honor poder entrevistar a Igor García Irastorza, Profesor titular en la Universidad de Zaragoza.

Es responsable de una beca concedida por la Unión Europea de cinco millones de euros para investigar de que está compuesta la antimateria.

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