Hablar de enseñanza de robótica no es algo extraño a día de hoy, incluso es raro encontrar un colegio que no ofrezca esa opción en sus actividades extraescolares.

También es fácil encontrar academias fuera de los centros escolares en la que se puedan apuntar los niños para éstos mismos menesteres. 

Lo que sí es raro encontrar es una academia en la que se de una enseñanza completa y desde la base para que los niños tengan conocimientos desde electrónica hasta física e incluso aprendan a soldar para ser capaces de construir por sí mismos lo que piensen.

No se busca el mero hecho de juntar piezas y construir lo que el fabricante de un set de piezas ha pensado previamente. Y eso es raro, es único y en Zaragoza tenemos la primera academia de inventores con algo diferencial; enseñan los cimientos, no buscan el camino fácil de explicar el punto de vista de una empresa.

Saben que un inventor debe formarse continuamente, necesita conocer todas las partes de la creación y es posible que haya pequeños accidentes, pero de ellos también se aprende. 

A fin de cuentas tener un grupo de niños de diez años con soldadores a cuatrocientos grados y pistolas de termofusible no es un pensamiento agradable para un adulto; pero es necesario si realmente se busca enseñar.

Uno puede ser muy bueno en programación o en electrónica, pero no tanto en otro aspecto y son todos importantes y necesarios para llevar a buen puerto un proyecto. Y sobre todo aprender a trabajar en equipo.

Encontrar un espacio en el que todas las personas tienen las mismas inquietudes no es sencillo, salvo que sea el fútbol claro, y de ahí surgen colaboraciones y la posibilidad de aprender unos de otros.

Además, en esta academia, la formación es hasta los dieciocho años y

en la última etapa deben hacer un proyecto real por grupos y aprender metodologías de trabajo y saber organizarse.

https://youtu.be/y4Gb–TqBAs
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