Aprender a escribir es, como dice el dicho no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, esto es aplicable a infinidad de situaciones pero me voy a tomar la libertad de utilizarlo como base para explicar como veo la situación actual con la escritura.

A día de hoy no es habitual encontrarnos con personas que no sepan leer y escribir, el avance de la educación ha hecho maravillas. Sin embargo parece que la gente no es consciente del poder que tiene en sus manos, del potencial en bruto que posee; es incapaz de ver lo que se puede hacer con él.

Parece que dichas habilidades solo sirvan para terminar los estudios y pase a convertirse en algo básico que solo cumple una función, como puede ser caminar para la mayoría.  

Pero las piernas no sirven solo para caminar al igual que la escritura sirve para mucho más que comunicarnos mediante WhatsApp. 

Aprender a escribir es la forma de ejercitarnos.

Es el arma más poderosa del ser humano, gracias a ella se ha logrado movilizar a millones de personas, derrocar gobiernos, inspirar obras de arte… No se habrían alcanzado los logros que disfrutamos a día de hoy si no hubiera sido gracias a la escritura.

Soy consciente del esfuerzo que requiere practicar y mejorar esta habilidad, es mucho más agotadora de lo que pueda parecer.

Escribir no es tan solo dibujar palabras sobre papel o pulsar teclas; escribir significa pensar en lo que queremos transmitir y hacerlo de forma ordenada economizando el lenguaje. Debemos adelantarnos a las dudas que puedan surgir y resolverlas mientras vamos explicando nuestra idea.

Escribir bien significa aprender a pensar, a organizar nuestros pensamientos, ver las debilidades y los fallos de nuestro propio pensamiento y cambiarlo o ajustarlo según a quién queramos dirigirnos. Saber escribir bien implica saber meditar, analizar nuestros pensamientos y sacar lo mejor de nosotros mismos.

Aprender a escribir merece el esfuerzo porque nos ayuda a multitud de tareas:

– Ayudar a aprender algo nuevo.

– Ser más productivos.

– Organizar nuestras ideas.

– Estructurar las acciones que debemos realizar.

– Encontrar los puntos débiles de nuestros argumentos.

– Expresar de forma sencilla nuestras ideas.

Y esto tan solo a nivel personal porque a nivel laboral tiene infinidad de beneficios añadidos a todo lo anterior, podemos escribir artículos y el SEO será mucho mejor porque sabremos incluir las palabras clave que queramos de forma orgánica sin pretenderlo.

Si estamos interesados en trabajar orientados al copywriting exactamente lo mismo; sabremos vender productos sin parecer unos vendehumos buscando las ventajas de los productos para que los potenciales clientes vean como les pueden servir.

Vuelvo a recalcar que todo esto comienza en la etapa donde más uso hace la mayoría de las personas de la escritura, cuando nos la enseñan y de forma más intensiva debemos usarla. En los primeros años de nuestra vida. 

Por regla general se aprende a leer y escribir en la escuela, por supuesto los padres ayudan e incentivan en casa este aprendizaje. En esta etapa escolar se hace un uso intensivo de estas habilidades con los dictados, ejercicios, trabajos…

Debemos dar gracias por ello, ya he comentado al principio que esta decisión ha eliminado el problema del analfabetismo.

Estos conocimientos son imprescindible para concluir los estudios, da igual que estes en clase de matemáticas o de sociales debes leer y escribir, pero ¿por qué no se enseña en ninguna etapa como aprovechar al máximo este arte?

Muchos dirán que para eso están las clases de lenguaje y aquí es donde debo detenerme un momento para aclarar a lo que me refiero cuando hablo de saber escribir bien.

Cuando estamos leyendo un libro, artículo e incluso viendo una película somos capaces de apreciar que unas nos cautivan pese a que en un principio pensásemos que no nos iba a gustar; ya fuese por temática, personajes, trasfondo…

Eso es porque la persona que lo escribió sabía escribir bien y planteó todo de tal forma que no podíamos dejar de leer, necesitábamos saber lo que sucedería a continuación.

Esto lo podemos comparar con alguna carta gubernamental, sentencia judicial o similar. Parecen escritas en otro idioma, por más que lo leamos tenemos la sensación de que algo se nos escapa, no somos capaces de entender lo que quieren decir. Eso es escribir de forma magistral, no me digáis que no tiene mérito escribir en el mismo idioma y no ser capaces de entender nada.

Etapa escolar, el acercamiento a aprender a escribir

Volviendo al colegio y la clase de lenguaje ahí lo que se enseña es a escribir de forma correcta: se habla de los signos de puntuación, la estructura de las frases, acentuación… Y por supuesto también se analiza a grandes escritores en etapas más avanzadas, deben hacerse redacciones y se profundiza en el lenguaje. Pero está orientado en todo momento a una parte teórica, a ver lo que se puede hacer con el idioma y, si se quiere profundizar en él, lo que se podría llegar a hacer.

Esto no es malo, en absoluto, es algo muy necesario pero siendo una habilidad tan importante tanto para concluir los estudios como para la vida adulta se le da una importancia mínima en la educación.

Aprender a escribir ¿no debería enseñarse en la escuela?

A título personal debo decir que no soy de los que opinan que el sistema educativo se creó con el único objetivo de adoctrinamiento para ser unos peones trabajadores y obedientes. 

Se centra en darnos unos conocimientos teóricos imprescindibles; si luego tú quieres algo más búscate la vida, se te enseñó una base con todo lo que necesitabas para que puedas seguir tú si quieres profundizar en él. Si comencé con un dicho aquí voy a permitirme utilizar otro: «el que quiera peces, que se moje el culo».

Me resulta curioso como en la época en la que más fácil es escribir y compartir con todo el mundo nuestros pensamientos, ideas o creaciones es cuando parece que menos valor se le da. Y no solo eso, sino que parece que nadie quiere aprender a escribir.

En la antigüedad (y tampoco hace tanto) saber leer y escribir otorgaba un estatus,  incluso una posición social. Denotaba no solo inteligencia sino el haber tenido a alguien que le enseñase con los recursos necesarios para ello y la habilidad para aprender. 

No hablemos ya de conseguir publicar algo: ya fueran poemas, relatos, novelas… aunque fuese en algún folletín era un logro.

A día de hoy podemos escribir lo que se nos antoje e incluso publicarlos nosotros mismos, también podemos hacer nuestra propia campaña de publicidad por una inversión mínima. Es la primera vez en la historia que esto sucede.

Mucha gente lo aprovecha por supuesto pero a mi modo de ver sin esforzarse. Consideran que sentarse a escribirlo y terminarlo es suficiente; han sido dotados de un don divino y la humanidad entera caerá rendido a sus pies ante su genialidad.

Es fácil encontrar miles de libros no ya autopublicados sino publicados y promocionados por una editorial que son soporíferos. Lo mismo ocurre con las películas y series ¿cuántas malas tenemos que soportar hasta conseguir encontrar una buena?

Y la base es la misma, es cierto que un libro requiera más tiempo y dedicación porque (obviamente) debamos leerlo, y con una película te puedes sentar apagar el cerebro y verla; los cimientos de ambas obras son lo mismo, una labor de escritura mal realizada.

Nadie dice que esto sea fácil, ni mucho menos. En especial porque, mucho me temo, nadie puede enseñarte en esta disciplina uno puede dedicar muchos años a aprender pero a la hora de la verdad el que selecciona el orden de las palabras es él.

Aprendes a organizar tu día a día

Si llevas una vida sedentaria y decides que quieres correr una maratón se puede hacer. Un nutricionista puede ayudarte en el tema de alimentación, un entrenador puede planificarte los entrenos que debes realizar, intensidad… incluso si te lesionas puedes ir a un fisioterapeuta para acelerar el proceso de recuperación y que te ayude a planificar los futuros entrenamientos para que suceda menos…

Sin embargo ¿quién puede ayudarte a escribir mejor? Hay infinidad de cursos, libros, seminarios… Pero se tratan temas generales, se dan pinceladas. Se explica lo que es la creación de un personaje, la trama, conflicto, estructura y todo lo que queráis. Pero a la hora de la verdad, cuando te enfrentas a la página en blanco, vuelves a estar tú solo como al principio.

Este esfuerzo merece la pena porque escribir sirve para mucho más que contar historias, saber escribir bien te ayuda en todas las facetas de tu vida e incluso de tu día a día.

Si quieres esforzarte y aprender verás como lo primero que haces es una lista (aunque sea mental) de lo que quieres decir. Eso ya te ayuda a pensar rápido e identificar las estructuras de tus pensamientos; algo que muy poca gente sabe hacer.

A continuación voy a hacer una pequeña lista con lo que aporta la escritura en nuestra vida cotidiana. Usaré algún ejemplo básico de cada una de ellas porque sino este artículo sería inmenso… y aún así va a ser muy largo; en futuros artículos profundizaré en cada uno de ellos.

Si quiero aprender algo nuevo lo mejor que puedes hacer es escribir sobre ello.

Cuando era pequeño bastantes profesores nos obligaban a copiar muchas veces determinadas frases o palabras para aprenderlas bien. La idea era que mediante repetición se aprendería y aunque la idea tenía una base acertada lo cierto es que el método era incorrecto.

Escribir una misma cosa no va a ayudarnos a aprendérnosla, sin embargo si escribimos sobre cosas relacionadas con ella o una redacción sobre como llegar a esa conclusión final nos ayudará a comprender todo el proceso hasta llegar a ella y de forma involuntaria crearemos una secuencia lógica que nos ayudará a visualizarla sin necesidad de memorizarla; tan solo nuestra mente dibujará un camino que nos hará recordarla.

Voy a poner un ejemplo, estoy comenzando a aprender SEO y para aprender el tema en profundidad y ayudarme a asimilar los conceptos voy a comenzar a escribir en este blog todo lo que aprenda, esto lo hago por varios motivos.

En primer lugar no se trata de escribir lo que se aprende palabra por palabra sino de los conceptos nuevos y desarrollarlos con las palabras de uno mismo. De esta forma se avanza lento, pero se asimila todo mucho mejor. No es solo lo que estudias sino que debes explicártelo a tí mismo encontrarle un orden lógico y luego plasmarlo por escrito de una forma sencilla y ordenada.

Este método además tiene una ventaja añadida muy importante de la que no se suele ser consciente en un primer momento, te estás explicando las cosas a tí mismo y guardándolas en un lugar ordenado.

Aprender a escribir es aprender a estudiar

Cuando se aprende algo hay mucha información que asimilamos, pero no recordamos todo. Claro que nos suenan las cosas pero solo retenemos con las que estemos trabajando de forma regular y las demás (aunque sabemos que existen) no recordamos como funcionaban.

Si vamos escribiendo sobre los temas a la vez que los aprendemos y le damos una estructura desde el primer momento podremos volver a revisarlas cuando queramos, y además estará explicado de una forma lógica y esquematizada con nuestras propias palabras. 

Esto es muy importante y la gente no suele saber valorarlo, pero el poder entrar en nuestro propio blog o si lo hacemos de forma privada en una serie de documentos y saber buscar sin necesidad de pensar donde estará la información que necesitamos es el recurso más valioso que se puede pedir.

Además esto no tiene porque ser estático, puede que cambian las cosas o se actualicen; debemos realizar el esfuerzo de seguir añadiendo la información explicando los cambios de la forma más precisa que podamos. 

De este modo todo lo que aprendamos lo asimilaremos mucho más rápido y siempre tendremos un índice en nuestra memoria de los temas sobre los que hemos escrito. Una persona que quiera llegar a ser un buen profesional siempre debería hacer resto:

Nuestro cerebro aprende a ordenar más rápido la información

No podemos escribir como hablamos, es una regla básica de la escritura y enseguida lo aprendemos.

Si quieres explicarle verbalmente a un amigo no piensas en como hacerlo, comienzas a hablar y según la cara que ponga o sus gestos sabes si debes repetir algo o no e incluso nos puede detener nuestro contertulio y preguntarnos sobre lo que le acabamos de explicar.

Con el lenguaje escrito esto no sucede, no tenemos pistas visuales de si nos entienden o no y tampoco nos pueden hacer preguntas. Lo que escribamos se queda tal cual lo dejemos nosotros y si lo hemos explicado mal hemos fracasado.

Esto es muy habitual cuando al terminar una conversación o enviar un mensaje a alguien solemos decir la típica frase de:

«vaya, se me olvidó decir esto».

Somos conscientes de eso y por ello cuando tenemos que explicar algo por escrito nos sabe fatal y tardamos una eternidad en hacerlo; no estamos acostumbrados a escribir.

Debemos analizar lo que queremos explicar, ser conscientes de todos los pasos importantes además de los errores más habituales que suele haber y como solucionarlos. Esto lo tenemos muy claro al comprar algo que requiera instrucciones ¿cuántas veces habéis comentado que no se entiende nada en las instrucciones? Esto deja claro lo difícil que es explicar algo por escrito, pero no es una excusa para no hacerlo.

Esto pasa porque no estamos acostumbrados a hacerlo, además nos requiere mucho tiempo y esfuerzo y solemos considerarlo como un engorro que cuanto antes nos quitemos de encima mejor.

Pero esa no es la actitud, debemos considerarlo una forma de mejorar y tomarlo como un reto a superar. Además hay que aprovechar todas las ocasiones posibles para hacerlo. De esta forma cada vez nos costará menos y lo haremos en menos tiempo y de una forma mucho más eficaz.

Diseccionar una tarea o idea nos ayuda en nuestro día a día

Esto no es una habilidad que tan solo se active cuando debemos escribir, nuestro cerebro se entrena para desglosar todas las actividades que debamos realizar en pequeñas ideas y las analiza por tramos lo cual nos sirve para nuestro día a día aunque no seamos conscientes.

Tenemos días muy complicados y vamos aterrados, no sabemos como podremos hacer todo y muchas veces se nos olvida algo. Si estamos aprendiendo a escribir bien de forma inconsciente habremos ido organizando y separando todo lo que debemos hacer entre los lugares donde debemos ir y asignando las horas disponibles para ello.

Si debemos ir al colegio a llevar o recoger los niños habremos analizado de forma inconsciente las horas y lugares por los que pasaremos cerca y analizado si de paso podemos realizar algo  o de camino al trabajo.

Da igual que sea para escribir u organizar un viaje, lo que debemos hacer es lo mismo. Pensar en todos los procesos, lo que implica cada uno, lo que necesita y los problemas que pueden surgir.

Entrenando la habilidad de escribir mejor estamos entrenando nuestra organización.

Aumentará nuestra productividad de forma exponencial

Siguiendo todo lo expuesto anteriormente es evidente que también mejorará nuestra productividad de una forma increíble.

Da igual el sistema de organización que queramos implementar, la mayoría está basado en la idea del GTD de David Allen.

Si lo analizamos vemos que todo se reduce a coger una tarea, dividirlo en todas las subtareas que la componen y asignar un tiempo para realizarlas.

De esta forma al ir cumpliendo pequeñas tareas más manejables en un tiempo especificado no se tiene esa sensación de tener que realizar una tarea imposible ¿os suena de algo? Exacto, es lo mismo que debemos hacer si queremos escribir.

Aprender a escribir, es lo mismo que aprender a organizarse

De igual que tengas que dejar instrucciones por escrito para explicarle a nuestro padre como funciona la televisión inteligente que se acaba de comprar o que en el trabajo nos encasquetan ese típico «marrón» que todos rezaban para que no les tocase.

Debemos coger la tarea que debe realizarse, ordenar los procesos que implica, los problemas que pueden surgir, los elementos externos que pueden influir e ir con paciencia desmenuzándolo paso por paso asegurándonos de no olvidarnos de nada; para evitar ese típico comentario de: «vaya, se me olvidó…».

Si estamos acostumbrados a escribir con regularidad, a ser posible cosas complejas que requieran que debamos esforzarnos y estrujarnos las neuronas menos nos costará hacerlo y, sobre todo, menos pereza nos dará hacerlo.

Cuando nos toque afrontar una ardua tarea en lugar de quejarnos o buscar excusas nuestro cerebro comenzará a analizarla de una forma global organizando los pasos que deben darse, cual es el primero de ellos y cual irá a continuación. Esto puede parecer trivial y una tontería pero enseguida veréis que no lo es.

Haced memoria porque enseguida reconoceréis que por desgracia os ha pasado más veces de las que os gustaría. Estáis realizando algo, ya sea montar un mueble, hacer la maleta… da igual lo importante es el concepto.

Y cuando ya lleváis un buen trozo hecho os dais cuenta que «falta algo» y no queda más remedio que deshacer todo y comenzar de nuevo ¿a qué no os ha pasado pocas veces?

Por regla general cuanto mayores somos menos veces pasa pero a todos nos ha pasado.

Mucha gente se esfuerza en intentar integrar un plan de productividad en sus laborales, cuando si se esforzase en mejorar su escritura vería como mejora tanto en ese campo como en su propia productividad y organización personal, ¿curioso verdad?

Ya no volveremos a perder una discusión o debate

Antes he mencionado la diferencia que hay entre hablar y escribir, al hablar muchas veces no se piensa en lo que se va a decir; de ahí la famosa expresión: «hablar sin pensar».

Como ya he comentado solemos comenzar a hablar y según lo que diga nuestro interlocutor ya iremos viendo según lo que nos digan.

Pero esto es un gran error y ya hemos visto que por escrito no es viable, de ahí lo frustrante que nos resulta tener que explicar algo por escrito… frustrante y muchas veces nos da terror el tener que hacerlo, nadie dijo que aprender a escribir fuera fácil.

Si estuviésemos entrenados en escribir esto no sucedería, aunque fuese una discusión tonta con un compañero de trabajo si una película es buena o mala la afrontaríamos de otra forma.

En primer lugar antes de comenzar a hablar nuestro cerebro ya se habría puesto a trabajar analizando todo lo que consideramos importante y asignándole un orden de prioridad.

Cuando comenzásemos a hablar él ya estaría trabajando en la posible réplica que nos den, y cuando llegase podríamos rebatirla al instante dejando aturrullado y confuso a nuestro rival porque al no estar entrenado intentaría pensar en todo a la vez y terminaría hecho un lío… como solía pasarnos a nosotros ¿verdad?

No será necesario que penséis mucho para recordar cuando os ha sucedido algo similar. De hecho seguro que conocemos a alguien al que siempre terminamos dándole la razón solo para que se calle.

No tiene razón nunca o incluso solo dice tonterías pero siempre sabe lo que decir, a cualquier cosa que le rebatas saca dos nuevas y lo que hace es distraernos del tema principal con el que comenzamos a hablar.

Como ya he dicho, aprender a escribir ayuda a ordenar nuestras ideas para hablar.

Sabe que no puede ganar e intenta cambiar radicalmente de tema para llegar a un tema totalmente distinto en el que tengas que darle la razón.

Si tenemos las ideas claras nos daremos cuenta de como va cambiando de tema poco a poco y al estar tranquilos por tener los pasos claros podremos decirle: «eh, eh no me cambies de tema».

O peor aún, alguien que está equivocado, que tenemos claro que está equivocado y sabemos a ciencia cierta que es así… pero no somos capaces de explicarle los motivos. Esto es más común de lo que nos gustaría reconocer, saber algo pero no saber explicarlo.

Y aquí podemos volver al inicio del artículo, aprende a escribir, hazlo sobre todo lo que aprendas.

Si lo haces sabrás desgranar los conceptos y explicarlos con tus propias palabras. Sabrás el razonamiento lógico que te llevó a asimilarlo y por lo tanto sabrás explicarlo enseguida y de una forma clara.

Todo está relacionado con la escritura, desde saber explicar lo que sabemos hasta saber organizar de forma más efectiva un trabajo o tarea.

Seremos más organizados en nuestro trabajo, nuestros archivos, sabremos donde ir a buscar información y cada cosa que necesitemos podremos encontrarla en cuestión de segundos.

Y todo ello gracias a entrenar una habilidad que nos enseñan cuando somos unos niños y nos parece una tortura.

Si algo nos cuesta mucho esfuerzo no debemos abandonarlo e intentar evitarlo, lo que debemos hacer es entrenarlo hasta que podamos hacerlo casi sin esfuerzo.

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