Pese a llevar tan solo cuatro meses de mi vuelta al podcasting con el podcast «Charletas» de golpe y porrazo me enteré una tarde (y de rebote) de que ya no podría usar la la en la que grababa las entrevistas… es decir, si no tenía donde entrevistar a las personas no podría realizar el podcast porque tenía muy claro que a través de Skype o similar no pensaba volver a hacerlo.

No os voy a mentir, se me vino el mundo encima, me quedé chafado, físicamente me encontraba mal y no sabía que hacer. Pensé hasta aquí hemos llegado, cierro el podcast, que le den por culo a todo y no quiero saber nada más del tema. 

Esperaba que esto podía llegar a ocurrir y llevo un par de meses tanteando sitios donde podría grabar pero me habían ignorado por completo.

Desespéralo lancé un tuit, un solo tuit mencionando a un par de empresas de Zaragoza explicando mi situación y que solo pedía una sala en la que reunirme con los entrevistados y grabar ahí el podcast. Lo lancé y me fui a dormir.

Por la mañana me encontré que tenía dos mensajes de dos empresas que querían ayudarme con lo que ya os podéis imaginar la alegría que me llevé y el peso que me quité de encima. 

Además en un sitio fabuloso, mucho mejor comunicado y que a los entrevistados seguro que les va mucho mejor que el otro; que es algo que también se debe tener en cuenta, que a los entrevistados no les suponga un esfuerzo el tener que acudir a la entrevista.

Pero todo esto os lo cuento mejor en un episodio de mi podcast secundario llamado Charlemos. Si queréis saber más suscribiros al podcast o escuchar el audio que os dejo a continuación.

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