A la hora de escribir hay un detalle que puede parecer obvio pero me temo que pocas veces se cumple, debemos escribir para nosotros.

Es cierto que cuando se comienza a escribir se hace porque nos gusta una idea que hemos tenido, o porque hemos leído/visto algo que nos ha inspirado y decidimos dar rienda suelta a nuestra creatividad.

Pero esto suele ser el fogonazo inicial, escribir un relato corto se podría decir que es «fácil», pero si estamos hablando de una novela o incluso un relato largo la cosa se complica mucho.

Pasión por escribir

Las páginas comienzan a pesar como una losa, la frescura de las páginas iniciales se marchita y lo único que nos queda es nuestra disciplina, como ya comenté en otro artículo por mucho talento nato que se tenga si no se ha ejercitado el músculo de la disciplina estamos solos.

Una vez que hemos dejado atrás esa etapa de euforia inicial ya no escribimos para nosotros mismos. Lo que suele hacer la mayoría es avanzar «de forma lógica». Se recuerda lo que suele suceder o mejor dicho «lo que le gustaría a la gente leer» y se sigue hacia delante.

Muchos dirán que intentan ser originales, que buscan giros inesperados en la trama… Pero eso es mucho peor.

Si pretendemos ser originales y buscar «giros inesperados» es porque no sentimos nada por la historia que estamos contando. La trama, los personajes… todo ha dejado de importarnos, nos hemos desconectado de nuestra propia historia y lo que queremos es enganchar al lector mediante artificios.

Y lo siento mucho, pero con esos artificios no engañamos a nadie, ni tan siquiera a nosotros mismos.

Como aficionados a la lectura sabemos que es más fácil encontrar una novela mediocre que una buena novela. No he hecho la cuenta pero ¿cuántas novelas malas nos leemos hasta encontrar una buena? ¿Diez, veinte…? No sabría decir un número, la verdad.

Cuando somos jóvenes y comenzamos a leer esto no es así, la mayoría nos parecen buenos o como mínimo interesantes. Pero cuanto más leemos y refinamos nuestro gusto la cosa cambia porque detectamos enseguida cuando una historia fluye y cuando es artificial.

Si somos capaces de detectar esos artificios cuando leemos ¿por qué no vamos a hacer lo mismo cuando escribimos?

Sé que es difícil, desde luego que lo sé, pero por favor si queréis escribir que sea porque os gusta lo que estáis haciendo. Que amáis tanto la historia como los personajes y queréis transmitir esa pasión al resto de personas.

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